Al comienzo del día puede haber un atisbo de como será. La alegría es pasajera y la tristeza también, por algo dicen que no hay mal que dure cien años. Tampoco creo que exista el imbécil que lo soporte. Ayer un médico asesinó a sus tres hijos -uno idéntico a mi hermano- y luego se suicidó. Lo peor del caso, es que su esposa -ahora viuda del hijodeperra- se quedó sola y completamente desolada. Lloramos por películas que vemos, porque no pudimos comprarnos ropa nueva, porque alguien dejó de quererte, porque hay gente que tiene más suerte que tú. Si yo fuera esa madre, ni siquiera podría llorar de lo deprimida que estaría, probablemente hubiera muerto de una enfermedad súbita e histérica. Es paradógico saber cómo comienza el día y no saber como terminará, pero siempre saber quien, al final del día estará ahí. El resto da igual.
jueves, 30 de agosto de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
You'll never know
Nunca sabrás cuanto te quise, nunca sabrás cuando te odié, nunca sabrás que tu sonrisa era hipócrita, nunca sabrás que tus palabras se las llevó el viento, nunca sabrás que tus hombros me cargaban, nunca sabrás que tu autocompasión me apestaba, nunca sabrás que fuiste un capricho de pendeja, nunca sabrás que en el fondo tuve siempre la certeza de que mentías, nunca sabrás que mi futuro a tu lado era una epifanía de esas imbéciles, nunca sabrás que fuiste una creación de mi mente en base a idealizaciones. Nunca sabrás que ni siquiera me estoy refiriendo a ti en éste texto.
sábado, 25 de agosto de 2012
Quedarse quieto y esperar
Se miraron furtivamente con timidez pero una sensación de estar en casa, inexplicable, fortuita. Dos tazas de café estaban frente a cada uno de sus cuerpos...quietos, nerviosos, ansiosos. Deseosos de un amor naciente, muriendo interiormente por creer que existiera la -por más remota- posibilidad de que así fuera. El azúcar era un detalle, nada relevante. Conversaban de temas aleatorios con temblores en la voz, que creían muy ruidosos y delatadores, sin saber que no eran tan evidentes como creían ser. Se sintió observada, con ojos de ternura, de una calidez desconocida, mientras narraba una historia que a cualquiera pudiera embobar. Sabía que su relato causaba estragos en quien oía, era capaz de notar su yugular bombeando mucha sangre con velocidad y fuerza en su cuello. "Puede que sienta algo por mí" pensó. Hablaba de su historia sin saber necesariamente si las frases que de sus labios brotaban eran reales o no, ya que su mente pensaba, se preguntaba cosas, vagaba en incertidumbre. Se equivocó en las descripciones de su relato solo porque la miraba fijo. A fin de cuentas, daba igual. Revolvió el café y le pidió que se acercara un poco. La miró con incredulidad. "Ven, tienes...". Posó con sutileza su mano sobre aquel rostro silencioso y contemplativo. Con suavidad deslizó su pulgar sobre aquella mejilla tersa. "...una pestaña. Ahí la quité". Pudo ser la mentira más grande que pudiera emanar de su boca, pero la excusa necesaria para establecer el más inocente y dulce contacto Físico con el nuevo ser humano de su afecto. "Pide un deseo" le dijo, sabiendo que nunca se haría realidad, culpando a la ausencia de una pestaña. La miró contemplativa, sonrió y le dijo "se acaba de cumplir". Acercó su mano a la mejilla de ella y pronunció "tienes una pestaña, déjame quitarla". Deslizó cuidadosamente su pulgar, imitándola. Ella sonrió. Nuevamente deslizó el dedo y dijo "tenías otra pestaña imaginaria".
domingo, 19 de agosto de 2012
Leviosa
Luego de la clase de Encantamientos con el señor Filch, Ron quedó completamente avergonzado al no poder realizar el ejercicio de levitación aplicado a una pluma. Hermione se encargó de recordarle lo mal que había realizado el hechizo. Nadie pudo percatarse de que la pluma dio un par de vueltas sobre el escritorio y que no logró despegarse de él, pero gracias a la sabelotodo, fue comentario obligado entre todos los alumnos de Griffyndor. No era la intención de ella, solo queria ayudar y el colorín joven no fue capa de comprenderlo. Pasaron un par de días y Hermione estaba en la habitación de las chicas, tendida sobre sus costillas, hombro y cadera izquierdas, con las rodillas flectadas. Ron sabía que algo no andaba bien. Se acercó a ella, se sentó a los pies de la cama. Hermione parpadeaba con rapidez para que las lágrimas no salieran a borbotones de sus ojos. Ron miraba su varita partida en dos sin saber que hacer. Hermione le tocó la espalda con su pie suavemente y él se levantó para rodear la cama. Se acostó tras Hermione y rodeó su cintura tímidamente con una de sus manos, mientras que con la otra, acarició la alborotada cabellera de la niña. En ese momento ella comenzó a llorar sin parar, sin poder resistirlo llegó al punto emocional más débil que tenía. Brotó de sus poros la más amarga tristeza, siendo atenuada por la compañía silente de un Weasley, que no necesita que le pidan un abrazo, un beso o una caricia con palabras, sino que con un pequeño toque, es capaz de saber qué hacer para contener a la sabelotodo que todos son capaces de ver, pero a la vulnerable muggle que nadie sabe que es.
viernes, 3 de agosto de 2012
Algodón
lunes, 16 de julio de 2012
Mi querido Richard Kimble
IRichard Kimble fue un prófugo de la justicia, pero su motor de escape siempre fue el hecho de que lo inculparan en el asesinato de su esposa, cosa que nunca fue así. Viajar en tren es sentir su odisea recorrer las venas de todo el cuerpo. Un hombre de buen corazón. Un par de veces incomprendido pero solo porque hubo blasfemias y exageraciones entorno a su imagen por altos cargos, como la policía. Nunca tuvo ocasión de defenderse, por lo que cuando lo trasladaban en ferrocarril hacia el lugar de su ejecución, coincidió de buena manera con un desperfecto de la línea y Kimble fue capaz de escapar. Fue de pueblo en pueblo, recorrió cada estado de los Estados Unidos, adoptando diferentes identidades y trabajos mediocres: limpiaba establos, transportaba desechos, cultivaba la tierra. "Mediocres" en comparación a su real profesión: pediatría. Y Richard en cada provincia se mostraba humilde pero tarde o temprano descubrían que era demasiado letrado como para desempeñar ese tipo de trabajos. La gente (sin saber que era buscado por la justicia) confiaba en él y acudían por su ayuda sin dudar. En cierto momento, se enteraban que él era buscado por la policía nacional. Y temía lo peor: ser delatado. Pero contaba su versión, las personas apreciaban sus buenas acciones previas y lo dejaban ir. Algunos eran capaces de encubrirlo por siempre con tal de que no se marchara, solo por estar un día más con él, un par de horas, un último desayuno dominical. Pero algún soplón del pueblo avisaba al sheriff de turno, porque claro, la ciudad estaba plagada de su fotografía. Y en ese momento, Richard Kimble tomaba su pequeña maleta, su traje siempre limpio y perfectamente planchado, se despedía con fortaleza de quienes formaron parte de su hogar por un par de días y fue capaz de considerar cercanos a su familia. Salía a la carretera y en sus zapatos de cuero lustrados, su silueta se alejaba, mientras dejaba atrás a un pueblo devastado por su partida y su propio corazón destruído. Así, como Quinn Martin pudo inventar una serie de antaño tan memorable, yo puedo divagar, mencionar a Kimble pero en realidad no referirme a él precisamente. Las analogías tienen ese gran poder.
sábado, 14 de julio de 2012
No more empty words
La oscuridad puede ser desafiante, así como conocer a alguien nuevo, comprar un libro de temáticas evadidas, viajar a lugares diferentes, mirarse al espejo sin buscar defectos, encontrar la paz mental. Suena contradictorio que la tranquilidad absoluta sea desafiante, desequilibrante, quemante. Es así, no por su calidad de calma, sino por lo fortuita que puede aparecer y parecer.
Se complejiza el proceso cuando no hay certeza de desear silencio, oscuridad y cese de movimientos. En ocasiones, hay que aprender a tomar las cosas como vienen y no hacerse tantas preguntas, abandonar a la estúpida-odiosa Carrie Bradshaw y llamar a David Byrne, que más que preguntar e interrogarse a sí mismo, toma lo que hay, lo analiza, lo desarma, arma y consigue una, solo UNA conclusión no cuestionable ni re-desarmable ya que se llegará al mismo resultado.
jueves, 28 de junio de 2012
What a wicked game
domingo, 20 de mayo de 2012
¿Cómo salvar una vida?
lunes, 7 de mayo de 2012
Diario a pedal
martes, 1 de mayo de 2012
(Still a ) weirdo
Creo que soy una rareza, hay días que siento que mi vida no vale nada y otros que soy la persona más afortunada de la vida. Es simple ver el vaso medio vacio, quejarnos por lo que falta, por reclamar los errores y arrepentimientos. Elizabeth Bishop dice que perder cosas o personas amadas es un arte, que hay que acostumbrarse a las despedidas, a que se vaya de tu campo visual algo apreciado. Me enfoqué mucho tiempo en ver mis penas, hoy analizo alegrías y espero que ésta sensación perdure. Hace años falleció mi Tata, una de mis personas más favoritísisisisimas de todo el universo, tuve algunas relaciones amorosas erróneas, confié en amigos que resultaron no serlo, cosas que no me gustaron, decisiones incorrectas, injusticias de la vida, el extravío de mis enanos, entre tantas cosas que han podido dañarme. Hoy descubrí belleza en la vida, las oportunidades (primeras, segundas, infinitas), en una sala.antigua de cine, en Grey's Anatomy, en escuchar KT Tunstall,en mis amigos incondicionales, en mi familia, en mi Tigre amorociento Calallopi, en Lost, en mi hermano y su pasión por el fútbol, en mi mamá y su nueva calma, en mi abuelita y sus risas,en mi papá y sus similitudes conmigo, en mi taini jiuman enano que llegó a mi vida a acompañarme eternamente, en The OC, en mi bicicleta, en volver a escribir, en Italia y su idioma/cultura, en las cosas simples, en días tan calmos y plenos como el de hoy, en comprender que "I'm still a weirdo after all these years" y eso no es un calvario.
(Titulo sacado de (still a) weirdo de Kt Tunstall)
miércoles, 18 de abril de 2012
No hablo, no veo, no escucho
jueves, 12 de abril de 2012
In the end
lunes, 9 de abril de 2012
Por favor no pienses que intentaré e intentaré

Puede que no conozca mi destino y esté en construcción. Este año comencé con cimientos rotos y destrozados. No tengo nada teniéndolo todo. Mi vida es relativamente normal para cualquiera menos para mí. Es ese impulso enfermizo por encontrar todo mal, por ver la mitad vacía del vaso. Hoy no salí a andar en bicicleta solo por miedo a morir. Día por medio siento que Joe Black ("Conoces a Joe Black", película protagonizada por Pitt y Hopkins por si no te suena) me anda rondando. No sé si es una sensación irracional, un presentimiento, un pensamiento autocompasivo para fomentar mi estancamiento y aumentar las fobias que están en mi cabeza. Antes de hacer cualquier cosa debería dilucidarlo. Estoy cansada de estar cansada (la conclusión cuerda del día).
(Título sacado de "No angel" de Dido)
viernes, 6 de abril de 2012
Mi torpeza habitual hasta hoy

Evolucionar desde las células hasta el.alma. Agradecer las risas compartidas y las lágrimas que han podido contener quienes me ven llorar. El dolor daña pero también enseña. En ocasiones me canso de buscar, pero mi vida sin el éxtasis de encontrar lo que deseaba no sería mía...sería ajena. Una melodía resuena, un par de amores abandonados en el pasado, el arrepentimiento por lo que hice y deje de hacer, la titilante luz, el sonido que no quiero escuchar, la magia de las palabras escritas, el poder de los fanastismos que me duran media hora, las estúpidas penas que pude evitar, las alegrías que recibí sin merecerlas, el vil miedo que me paraliza cada cierto tiempo, el pasado que está en el presente para forjar el futuro, la carencia de nitidez en mis pensamientos.
miércoles, 4 de abril de 2012
No veré el océano...me perdí a mi mismo (un mash-up)

El amor es solo amor para algunos. Para mi también. Yo no tengo amor. Tengo AMOR. Con mayúscula. "Capital HIM" como diría la mother monster que abandoné solo por crear canciones a lo Ciccone. Me salvó la cálida voz, el tierno abrazo, la paciencia inquiebrantable. Me inyecta energías, me guía y sugiere qué camino seguir. Las rosas son rojas y no tengo idea por qué. En la actualidad las manipulan genéticamente para que tengan otros colores, como el negro. Me cansé de falsedades e hipocresías, de los oídos ciegos y de los ojos sordos. De los tercos de mente que buscan soluciones en palabras ajenas y no las toman-las desperdician-. Haré un nudo a mi larga lengua, meteré mi cerebro en una cajita y lo dejaré reposar. Busqué razones y nadie me las dio. Las respuestas dicen que tardan en llegar. Creo que si las enviaron en un sobre, el cartero las perdió y les puso otro timbre para devolverlas a la estación de correos. Algún día aprenderé el por qué de algunas cosas. No perseguiré más ese momento. Soy una "wannabe" de "lostie" (a.k.a. perdida, confundida) y me las doy de niña oscura. Y me escondo, en mi propia oscuridad. En la de mi mirada, de mi soledad, de mis oraciones. No lloro. Las lágrimas están sobrevaloradas. No sirven para nada y tampoco son hermosas. El destino no me muestra nada en absoluto. Me paro en la meseta más alta a observar la tormenta desde arriba, lejos, como un testigo. Y siento calma de no tener que experimentarlo. Luego comprendo que huí, una vez más. Y no sé.
lunes, 2 de abril de 2012
Must get out

Estancado me suena a agua en un recipiente putrefacta. Puede ser un estado mental o físico-ampliando más la semántica-, o simplemente una temporada. Qué se yo. Suelo extrañar las cosas antiguas, las relaciones de la adolescencia, los problemas de la infancia, los juguetes que tenía en mi pieza, los cassettes de las Spice Girls, las sesiones de bailes de las coreografías de los Backstreetboys con mis primas, los chicles dinovo, las horas eternas que me sentaba frente al computador a escribir-según yo-"libros", soñando con ser una escritora hardcore, que todos admiraran, con más de 10 ediciones vendidas, todo un best seller. Suelo quedarme estancada, sobretodo los lunes, en un letargo incómodo, cuando me duelen los ojos por falta de sueño y contradictoriamente porque he dormido demasiado. Pienso y sobrepienso las cosas, es un error, grave error. Debería dejar pasar las cosas, las peleas, los malos ratos, los dolores del corazón, las lágrimas del alma, la estupidez humana, esa sensación de frustración que inunda todo, ese miedo irracional que corre por mis venas paralizándome y congelando mi piel.Comprender que nada es eterno, que las personas pasan si no merecen quedarse en tu vida, que las etapas buenas no vuelven y las malas tampoco, pueden repetirse de manera similar pero nunca nada es igual.
martes, 27 de marzo de 2012
Anestesia de letargo

Un vaivén de emociones. Sube y baja de adrenalina. Mojarte la cara de lágrimas para luego secarlas. Tener ganas de gritar pero ser muy tímido para hacerlo. Caminar sintiendo los pies arder. Sentir que todos los días mueres un poco. Bajo el sol descubrir que recuperas la vida. Paranoia constante de que el fin de vivir estará a la vuelta de la esquina. Amar a quien todos dicen que no deberías. Temer por las palabras que tanto deseas decir. Respirar.
lunes, 6 de febrero de 2012
Y Juan Herrera pasó por las peores, negras, lo adverso ante sus ojos. Sé que es ficción, pero debo buscar maneras de aferrarme, de tener fe que encontraré a mis perritos, que la pesadilla pasará y podré volver a ser feliz (y más aún) luego de recuperarlos. He podido ver el apoyo colectivo, las personas que me han apoyado, la ayuda que he recibido de personas que nunca esperé, la compañía eterna de mis amigos, que hoy tienen un cetro diferente, especial, dorado por haberme impulsado a continuar, a pegar carteles por todas las calles hasta el cansancio, por tocar timbre por timbre, preguntar a cada persona que vive en las casas del barrio si ha visto a la Flo o a Martín. Algunos amables responden que no y que cualquier cosa avisarán y a otros les resulta indiferente y te miran como diciendo que eres imbécil y descuidada.
Juan Herrera viajó a Argentina, buscó por cielo, mar y tierra a su hija que se fue exiliada, su familia se expuso a todo y la encontró. Un alma caritativa se apiadó y llevó a Claudia de vuelta. Quiero creer que en la vida real también existen personas así, buenas de adentro, con sentimientos, que son empáticos y capaces de entender el dolor ajeno en cuanto a pérdidas se trata. No quiero rendirme, estoy agotada, muerta, cansadísima, apenada pero no quiero rendirme, y me canso aún más por obligarme a no levantar los brazos.
Aunque me cueste sangre, sudor y lágrimas, encontraré a la Florita y al Martín. Quiero creer, tengo que creer, creo que pasará. Sé que los encontraré.
jueves, 19 de enero de 2012
2 0 1 1

Cuando dicen que uno debe definir su año con una palabra, nunca puedo. Hoy no será la excepción. Creo que mi 2011 comenzó con una carga emocional super grande, con una derrota maestra que hasta el día de hoy duele, está ahí la herida y no hay siquiera un atisbo de costra o cicatrización.
Creo que afiancé lazos con algunas personas, mientras que con otras se disolvieron en el silencio de la madrugada. No se puede tener todo en la vida.
Me reencontré con mi mejor amigo del colegio, ese fue el #TT de mi año, lo juro. Fue descubrir que nos alejamos por los motivos erróneos. En realidad nunca fueron “nuestros” motivos. Era algo mucho más externo a nosotros de lo que vimos.
Hubo buenos carretes, con mucha distorsión, risas y locuras. Malos carretes también con peleas y situaciones fortuitas que empañaron todo.
Son equilibrios cósmicos naturales.
Siempre pensaré que el 2010 fue mi año de los carretes, los mejores de mi vida, en serio. Así como Adele tiene su cd “21”. Para mí, los 21 fueron mis años, junto con los 19 (coincidencias que no me explico).
Dentro de los lazos, creo que las personas que fueron quedando de lado, dejaron de existir paulatinamente y las que aparecieron (o se mantuvieron) siempre los consideraré mis amigos del alma.
Re-conecté con mi mejor amigo, encontramos los tiempos y todo calzó perfectamente. Es como si la vida a gritos te dijera que no por nada un día místicamente tienes un contacto nuevo en msn y no te separarás más de él. Y está conmigo desde el 2007.
Dejé atrás a mis ex y las cargas emocionales que ello conllevaba (fin del topic).
Aprendí a tener (un pocooooo más de) paciencia, a saber esperar, a dejar las cosas al tiempo a veces. A sentarme a esperar por las cosas a que sucedan.
Con mi papá encontramos las instancias para compartir, para intercambiar gustos en común, para sentarnos simplemente en la misma habitación a ver alguna serie y comentarla. O burlarnos del gingle de la isla de giligan.
Entendí que la familia lo es todo, que a pesar de no elegirla, siempre estarán ahí para tí. Quizás no conozcan todo lo que te pasa o tus secretos sórdidos o todas tus penas a cabalidad, pero es esa sensación de saber que alguien está a tu lado, de que te acompañan, de que ante cualquier cosa estarán ahí.
Volví a compartir con mi tía, mi prima y mi abuelita. Ese departamento me hizo bien, lo juro. Es como mi safe place muchas veces.
Aparezco más en las fotografías de mi familia paterna, en los eventos importantes de mis seres queridos de Santiago. Eso me lo debía hace años y nunca lo hacía.
Pude hacer planes en base a mí, a mi vida, a lo que deseo. Soy capaz de proyectar cosas que haré y proponerme lograrlas.
Pateé traseros en los exámenes de la Universidad. Creo que nunca me fue tan bien. Y orales, eso fue lo mejor. Espero ser un ejemplo de estudiante.
Nos reconciliamos con mi mamá de maneras implícitas y poco esperadas.
Otro punto importante, es que soy el Finn Hudson de una Rachel Berry (sí, papeles invertidos full), que me soporta, me aguanta, me contiene, me aconseja, me consuela, me hace reír. Y por sobretodo tiene una mirada nueva, distinta. Nuestra última cita (como tal), me miró de manera diferente. Creció, se convirtió en una persona más grande, con más belleza, con más determinación. Me gustó esa nueva personalidad.
Mis perritos me iluminaron: Martín y Florencia por más que no hablen, con su mirada dicen todo, me apoyan, me acompañan, me necesitan, me dan alegría. Son lo mejor que me pudo pasar.
Y mis amigas de Santiago. Siguen siendo las mismas, apoyándome en todo y estando demasiado presentes, a pesar de la distancia.
Eso fue el 2011. Y el 2012 ojalá venga mucho mejor.










